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Cayla, la muñeca prohibida… por espía

Redacción,  Miércoles, 22 de Febrero de 2017
Cayla es el nombre de una muñeca de 46 centímetros que ya no podrá estar en ninguna casa ni tienda de Alemania. Pero también se vende en España.
Cayla también se puede conseguir en España por un precio de 20 euros.

Ha sido prohibida su venta por sus ‘capacidades’ para el espionaje. Viene de serie con un micrófono y conexión bluetooth de serie, lo que a juicio de la Agencia Federal de Redes de aquél país supone un riesgo importante para el espionaje de niños y que no está permitido en la ley.

 

A través de esta muñeca, que también se vende en España, se pueden trasmitir datos, vídeos o conversaciones o grabarlas sin conocimiento del propio usuario. Se controla a distancia a través de un smartphone y los niños pueden hacerle preguntas simples que responde. También puede contar historias.

 

El juguete “amenaza la esfera privada”, según el presidente de la AFR, Jochen Homann. En un comunicado indica que la prohibición tiene la intención de “proteger a los más débiles de la sociedad”. Apunta que no actuará contra los padres, aunque la ley germana de telecomunicaciones prohíbe la posesión de este tipo de dispositivos, así como su fabricación y distribución. Confía en que los progenitores serán “responsables” y desactivarán el juguete.


Por 20 euros en España

Cayla también se puede conseguir en España por un precio de 20 euros. En el mes de diciembre la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advirtió de los “graves fallos de seguridad para la privacidad” de la muñeca. Se apoyaba en un estudio realizado por el Consejo de Consumidores Noruego que había detectado fallos que afectaban a la seguridad y privacidad para los menores.

 

De igual forma la asociación europea en defensa de los consumidores (BEUC) había alertado de los peligros de los juguetes conectados. Este organismo ve con buenos ojos la decisión alemana y anima a que “otros países de la UE deberían seguir el ejemplo del regulador alemán y retirar este producto del mercado”.


Recurrirá a la Justicia

La denuncia de Cayla surgió de un estudiante de Derecho de la Universidad de Sarre, quien envió un informe a la agencia denunciando que se violaba la legislación nacional y que el sistema contaba con fallos de seguridad que hacían fácil la entrada de hackers. Está fabricada por la compañía estadounidense Genesis Toys y se distribuye en Europa por el grupo Vivid Toy.

 

El distribuidor ha negado que se trate de un dispositivo de espionaje y han manifestado que sus abogados recurrirán ante la justicia contra la prohibición de su venta: “No es un dispositivo de espionaje y puede ser usado con seguridad en todos los supuestos según el manual de usuario".


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