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Cuidado con la cuesta de enero: evita que se convierta en una bola de nieve de deudas

Redacción,  Miércoles, 11 de Enero de 2017
Te recordamos algunas pautas básicas para empezar y conseguir acabar bien el año.
Este año debemos plantearnos un consumo responsable y crítico adaptado a nuestras posibilidades y priorizando gastos.

El último cuatrimestre del año es un no parar y nos plantamos en la temida ‘cuesta de enero’. Empezamos con los gastos de septiembre de la vuelta al cole, parece que nos recuperamos y llegan el Black Friday y el Ciber Monday, y sin saber cómo ha pasado estamos ya en Navidad, ‘asaltando’ los supermercados y comprando regalos, para meternos en enero en plenas rebajas. Esto no hay sueldo que lo aguante y los consumidores apenas hemos tenido un respiro para recuperarnos.

 

Pasada la euforia debemos sentarnos a hacer balance y reflexionar para tratar de volver a poner nuestras cuentas en números negros y que la ‘cuesta de enero’ no se convierta finalmente en una gigantesca bola de nieve.

 

Desde las asociaciones de consumidores aconsejan que, aprovechando que estamos a primeros de año, nos pongamos como propósito sanear nuestras cuentas y sobre todo que nos planteemos un consumo responsable y crítico adaptado a nuestras posibilidades y priorizando gastos.


Pautas básicas para empezar y acabar bien el año

La asociación de usuarios de bancos, cajas y seguros Adicae ofrece 7 pautas básicas para empezar y conseguir acabar bien el año:

 

1. Hacer un presupuesto y planificarse

 

Para empezar bien el año, lo primero es elaborar un presupuesto realista en el que se detallen los ingresos y gastos de la unidad familiar, teniendo en cuenta que el pago de gastos fijos de la casa -como hipoteca, luz, agua...- no debería sobrepasar el 30% de los ingresos. De ese modo se garantizarían suficientes ingresos para los gastos de primera necesidad -comida, ropa...- y un colchón para ahorrar un mínimo y otro para gastos extraordinarios o imprevistos.

 

2. Revisar las garantías de nuestros productos antes de comprar otro y pedir presupuesto de reparación

 

Si algún artículo de nuestro hogar se rompe o sufre una avería, el consumidor debe recordar que por ley todos los productos tienen una garantía de 2 años, independientemente de si la empresa ha ampliado ese plazo. Por ello, antes de gastar el dinero en uno nuevo, hay que revisar si el producto está en garantía y puede ser reparado o sustituido. Y, si la garantía hubiera concluido, valorar la reparación y en último caso el reciclaje, contribuyendo así a no alimentar el fenómeno de la obsolescencia programada.

 

3. Reclamar

 

Del mismo modo, Adicae recuerda a todos los consumidores que deben ejercer sus derechos, entre ellos el de desistimiento -14 días naturales en compras a distancia u 'online'- o el de reclamar ante al Servicio de Atención al Cliente de la empresa, que deberá dar respuesta en 1 mes. Si transcurrido ese plazo la queja no se ha resuelto de forma satisfactoria, el consumidor podrá acudir al sistema extrajudicial de resolución de conflictos si la empresa está adherida a esta vía -o proponérselo si no lo está- para buscar una solución amistosa.

 

Reclamar, consiguiendo la devolución o la sustitución, puede evitar nuevos desembolsos de dinero innecesarios y contribuirá a que la empresa no reproduzca el abuso sobre otros consumidores

 

4. Uso responsable de las tarjetas

 

Es importante hacer un uso responsable de las tarjetas -tanto en operaciones físicas como 'online'-, ya que con las tarjetas suele ser más difícil tomar conciencia del dinero que llevamos gastado.

 

En ese sentido es preferible utilizar las tarjetas de débito -cuyo gasto se refleja inmediatamente en la cuenta bancaria- y tarjetas de crédito estándar, es decir, de pago mensual o a mes vencido, en las que los gastos se liquidan 30 ó 40 días después de haber realizado las compras.

 

Utilizando de esta manera la tarjeta de crédito es posible afrontar un gasto imprevisto y disponer del dinero durante el plazo marcado por la entidad financiera hasta el cobro, sin necesidad de pagar intereses.

 

5. No aplazar pagos con tarjetas ‘revolving’

 

Huir totalmente de utilizar en modo 'revolving' las tarjetas de crédito del banco y las tarjetas de financiación que ponen a nuestra disposición grandes centros comerciales y cadenas de distribución.

 

La modalidad 'revolving' conlleva aplazar gastos de la tarjeta de forma que el usuario vuelva a disponer del crédito, pero a medida que se usa la tarjeta la deuda se regenera y va aumentando: en la práctica, lo que el usuario abona en cada cuota aplazada son básicamente intereses pero no el capital a devolver, por lo que la deuda nunca acaba de liquidarse y por tanto los intereses siguen creciendo.

 

6. Pedir créditos, la última opción

 

Pedir un crédito siempre debe ser la última opción. En caso de que no quedara más remedio que acudir a entidades financieras, recuerda la importancia de no aceptar la primera oferta que nos llegue: hay que buscar distintas ofertas, compararlas con sentido crítico, analizarlas en todo caso con el asesoramiento de expertos y tener presente que las ofertas y condiciones pueden negociarse para mejorar las propuestas originales.

 

Por supuesto, solo se debe solicitar un préstamo si estamos 100% seguros de que contaremos con ingresos garantizados para devolverlo en la fecha acordada. Cualquier demora en el pago del préstamo generará intereses mucho mayores e incrementarán la cantidad a devolver mediante la famosa TAE, habitualmente escondida en la letra pequeña de los créditos.

 

7. Los créditos rápidos, un gran peligro

 

Los llamados créditos rápidos y microcréditos promocionados bajo señuelos publicitarios como “dinero fácil al instante y sin complicaciones”, imponen muchas veces de manera no transparente unos intereses de usura que acaban convirtiéndose en una espiral de deudas que incluso puede conducir a ser víctima de empresas de recobro y listas de morosos.


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