SUSCRÍBETE GRATIS A
NUESTRA NEWSLETTER
 

Acercando al experto: «Los mediadores de conflictos podemos resolver cualquier disputa»

Ana Amigo,  Miércoles, 28 de Diciembre de 2016
Acercamos la figura del mediador de conflictos, clave para resolver los problemas de familia, trabajos… solo hace falta la voluntad de las partes.
La figura del mediador de conflictos puede que aún sea poco conocida en España pero su importancia es cada vez mayor porque representa tremendas ventajas. Una, resolver problemas a veces muy complejos en un cortísimo espacio de tiempo, en lugar de enfrascarse en farragosos procedimientos en los juzgados. La segunda, porque el coste económico se reduce incluso en varios miles de euros. El experto en mediación de conflictos Rubén García detalla todas las ventajas de este sistema, mucho más satisfactorio para las partes, y cómo acceder a él.
El experto en mediación de conflictos Rubén García. (FOTO: cedida)

En los últimos tiempos cada vez se oye hablar más de la figura del mediador de conflictos. Pero, ¿qué es exactamente?

 

Antes de nada debemos distinguir entre la figura del mediador de seguros y la figura de un mediador o gestor para la resolución de conflictos. El mediador de conflictos es una persona que crea puentes -canales de comunicación reales- entre dos o más partes enfrentadas para que sean ellos los que lleguen a un acuerdo beneficioso y aceptado por todos los implicados. Somos meros canalizadores de ideas, intereses y posturas que asisten a las partes cuando la comunicación o las ideas se bloquean, con el fin de ayudarles a alcanzar un acuerdo.

 

En caso de querer decantarnos por la vía de la mediación en lugar de la vía judicial, ¿a dónde tenemos que acudir para ponernos en contacto con un mediador?

 

No sólo hay mediadores judiciales, los hay también familiares, comunitarios, escolares, etc., así como mediadores laborales y mercantiles. Siempre que uno quiera acudir a un mediador, debe dirigirse a las asociaciones de mediadores pertinentes para asegurarse de poder exponer sus asuntos con un profesional cualificado y experimentado.

 

Por otro lado, hay despachos que ponen a disposición de sus clientes mediadores especializados cuando el caso lo requiere.

 

¿Qué formación se requiere para ser mediador? ¿Existe algún tipo de colegio profesional o similar?

 

Los mediadores son personas que nacen con un perfil y que con el paso del tiempo se preparan académicamente para ello, según mi opinión profesional. En cualquier caso, es necesario formarse para poder ejercer esta profesión de forma competente, como es lógico, recibiendo formación específica en mediación, comunicación y escucha activa, de lenguaje no verbal, programación neurolingüística o PNL, etc. Pero sobre todo hay que tener ciertas habilidades sociales como saber escuchar, tener paciencia, empatía, asertividad, imaginación, capacidad de frustración y muchísima inteligencia emocional.

 

Cuando las personas acuden a un mediador es para resolver un conflicto del cual son conscientes, pero que no han sido capaces de resolver por lo que los nervios están a flor de piel y a este tipo de reuniones se suele venir con coraza. Es fundamental que el mediador les despoje de ella, para poder empezar a resolver el problema.

 

Por otro lado y bajo mi punto de vista, toda la información técnica (derecho para los jurídicos o mercantil para los mercantiles) es bienvenida ya que es mucho más fácil resolver un conflicto cuando sabes de qué hablan las partes. De no ser así, debes de hacerlo antes de arrancar con el proceso, pero hay cosas que no se aprenden en un día. Otra posibilidad es tener un asesor técnico que te resuelva las dudas pero eso no suele dar seguridad a las partes implicadas si no lo explicas bien.

 

¿Qué tipo de conflictos resuelve un mediador?

 

En principio el conflicto es inherente al ser humano. De hecho, todos los días los hay en la familia, los trabajos, los amigos, tan sólo es necesaria la voluntad de las partes por querer resolverlos.

 

Por eso los mediadores podemos, a pesar de estar especializados en un ámbito, resolver cualquier disputa. El tiempo y los acuerdos que se alcancen dependerán de las partes ya que son dueños de la gestión del conflicto, los tiempos y acuerdos que quieran admitir o comprometer. De hecho, son tan libres en la gestión del proceso que a su voluntad pueden abandonar o interrumpir el proceso en el momento que quieran, así como de firmar o no el acuerdo de avenencia en el caso de que se llegue.

 

Las herramientas básicas para resolver cualquier conflicto suelen ser las mismas.

 

¿Son sus dictámenes vinculantes o en caso de no estar de acuerdo alguna de las partes se puede acceder a la vía judicial?

 

Los acuerdos son como contratos privados, dependiendo de si las partes deciden o no elevarlos a públicos, intervienen organismos oficiales como el Instituto Laboral o luego pasan a la revisión de un juez como en el caso de un divorcio.


Los 5 motivos para acudir a un mediador

¿Me podría dar los 5 motivos principales por los que usted recomendaría acudir a la mediación?

 

1. Disminución de costes.

 

2. Disminución de tiempos.

 

3. Control propia de la gestión de un conflicto. Ya que uno puede levantarse de la mesa cuando quiera, pedir aplazamientos y en ningún caso se siente obligado a nada.

 

4. Acuerdo consensuado por todas las partes, si no estás de acuerdo con el borrador de acuerdo, no se firma y a empezar de nuevo el proceso hasta que todos estén conformes con el acuerdo alcanzado. Como he dicho antes, no están obligado a nada.

 

5. De cara al futuro las relaciones se hacen más fáciles entre las partes ya que aprenden a ‘gestionar los conflictos’.


Un caso de éxito

¿Puedes contar algún ejemplo real, cómo fue el procedimiento, a qué solución se llegó…?

 

Lo primero que aprende un mediador es a firmar una cláusula de confidencialidad entre todos los sujetos intervinientes en el proceso. Lo cierto es que ando por el 40% de avenencias, 20% de avenencias parciales y un 40% de no avenencias. Con el tiempo me he especializado en sucesiones, divorcios, fusiones y disoluciones de empresas.

 

Baste decir que en la mayoría de los casos a los que me he enfrentado los acuerdos han llegado cuando he conseguido aflorar y resolver problemas o conflictos del pasado. Es muy difícil hablar claro cuando tienes ‘espinitas clavadas’ y en algunos casos ya enquistadas del pasado que no te permiten avanzar. Una vez resuelto esto, las partes se abren en busca de un interés común y los acuerdos fluyen, es como cuando notas que al hablar con alguien éste no sólo no te escucha sino que da igual lo que digas, ya está pensando en la respuesta que te quiere dar para fortalecer su argumento. Si además sumamos los egos, niveles de poder y deseos a futuro, el coctel está servido.

 

Otro punto es generar empatía, todos decimos que entendemos la posición de la otra parte, pero por lo general no es así, el miedo a perder o al qué dirán sigue siendo un punto a tener en cuenta en los procesos que he llevado a cabo. Es ese círculo vicioso el que los atora y los impide avanzar para llegar a un acuerdo, enconándolos en sus posiciones y haciendo defenderlas con más vehemencia.

 

Las partes no sólo deben pensar en sus intereses propios, sino en lo que le interesa a sus oponentes y el porqué de esas posiciones, intereses, necesidades o deseos.

 

Para responder a tu pregunta, sólo puedo decir que los acuerdos son satisfactorios para ambas partes.

 

Para terminar, ¿harías alguna reivindicación al Gobierno o las instituciones competentes para poner en valor la labor de la mediación? ¿Habría algo que cambiar? ¿Alguna sugerencia?

 

Como en todo, falta formación y accesibilidad a cursos especializados. Para la formación de mayor nivel y mejor impartida, necesitas tener un título universitario (preferiblemente Derecho, Empresariales o Psicología), por lo que se pierden enormes profesionales con perfiles y cualidades idóneas por el camino al cursar otras especialidades o carreras.

 

Los mejores mediadores que he visto han sido en colegios (mediador escolar) y tan sólo eran alumnos de programas de mediación escolar que recibieron directrices profesionales para mediar entre sus compañeros. Lástima que se quedase sólo en un proyecto.

 

Por otro lado, como tu bien has dicho “estamos de moda”, eso es bueno ya que cada vez estamos más presentes en la sociedad y en los medios de comunicación y lo cierto es que cada día más conflictos se solucionan con mediadores, y es bueno que el público en general conozca nuestra existencia y no sólo en casos de montantes económicos altos.

 

Pero como todas las modas, tienen un problema, y es que cada asociación o sector pretende especializar a sus mediadores y encorsetarles en una única parcela, creando además barreras de entrada para nuevos mediadores. Hay demasiados intereses creados en el mundo de la mediación, haciendo muy difícil acceder a mediadores profesionales y experimentados por no pertenecer a un sector/asociación o por no poder ser designado por el organismo pertinente.

 

Para cerrar la pregunta, en mi opinión, debería de crearse un colegio general de mediadores que legisle la actividad en su totalidad, desde la formación, minutas, tasas, etc., hasta un registro de resultados para que el público pueda corroborar que no sólo existen vías judiciales para la resolución de conflictos, sino que descubra nuestro trabajo: lo que aportamos a la sociedad y con qué porcentaje resolvemos sus conflictos.


  • COMENTAR
  • 0 comentarios
  • 435 visitas