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Pautas para contratar sin inquietud un seguro de hogar

Redacción,  Martes, 24 de Enero de 2017
No queda más remedio que insistir: no es obligatorio que contratemos un seguro un seguro de hogar, pero es extremadamente recomendable. Si tenemos una vivienda en propiedad y además bienes en el interior (joyas, ordenadores, muebles, electrodomésticos, etc.), contratar un seguro de hogar por un precio aproximado de 200 euros no parece caro.
Reiteramos el consejo de siempre: que nos asesore un agente o un corredor de seguros.

¿Hasta qué límite nos indemnizan si sufrimos un robo? ¿Están cubiertos los daños estéticos? ¿Y si se nos rompe la vajilla, lo cubre el seguro? Son preguntas con respuestas más sencillas de lo que parece. Para no tener sorpresas y asegurarnos de que comprendemos la póliza, reiteramos el consejo de siempre, que nos asesore un agente o un corredor de seguros. Porque son los que mejor van a analizar nuestras necesidades de aseguramiento y ajustar la póliza. Y a ayudarnos a tener claro qué tenemos o no cubiertos si se produce un siniestro en nuestro hogar.

 

Y recuerda: tu banco no te puede obligar a contratar el seguro de hogar.


Riesgos y coberturas

En los seguros multirriesgo del hogar, los principales riesgos a cubrir son los de incendio, robo, inundación, rotura, daños por meteorología, responsabilidad civil, etc.

 

Lo más habitual es contratar una póliza que incluya varias coberturas. Cada vez son más completas y flexibles y se adaptan a las necesidades de los clientes. Además de las coberturas básicas tradicionales en este tipo de pólizas y de la asistencia domiciliaria, las compañías de seguros incorporan cada vez más otros servicios como bricolaje y asistencia para pequeñas reparaciones, montaje de muebles, cambio de grifos, asistencia informática, defensa ante impagos del alquiler y muchas más.

 

Una cuestión que supone algún quebradero de cabeza es cómo establecer los límites asegurados, por eso repetimos que lo mejor es contar con asesoramiento profesional. Existen límites para aquellos importes que se reclaman en caso de siniestro, dependiendo del tipo de póliza y del importe asegurado. Es importante, por ejemplo, si aseguramos adicionalmente artículos de valor como joyas, pieles, cámaras fotográficas, ordenadores, etc.

 

Lo más habitual es que los capitales asegurados por la póliza de hogar se basen en el valor atribuido a la vivienda y a su contenido, lo que a su vez constituye límites asegurados.

 

Hay que ajustar a la realidad del momento los capitales para fijar los valores del continente y contenido al contratar el seguro. La explicación es que la aseguradora tiene en cuenta el valor real cuando se produce un siniestro y tiene que peritar el siniestro que hayamos tenido para pagar el importe de la indemnización. El asegurado percibirá el coste de reposición de aquello que haya resultado dañado menos su depreciación. Así que debe estar bien asegurado.

 

Es importante saber que los valores se suelen actualizar de forma automática en función de la inflación, para que al final el asegurado perciba una indemnización acorde al valor de los daños a precios actuales.

 

Las últimas recomendaciones son también sencillas. La primera, que el cliente compruebe al contratar el seguro de hogar que las coberturas básicas de incendio, robo, daños por agua o por fenómenos meteorológicos estén aseguradas hasta el 100% de los capitales, tanto para el continente como para el contenido. Porque si se produce un siniestro de gran importancia, como un incendio, el asegurado no quedará desprotegido.

 

La segunda es analizar las necesidades de cada hogar y el contenido que se desea proteger. Las pólizas de hogar son cada vez más flexibles y adaptadas a los nuevos tiempos, pero es conveniente conocer qué necesitamos realmente.


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