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Pros y contras de contratar una hipoteca con interés fijo o una con interés variable

Redacción,  Jueves, 09 de Marzo de 2017
A la hora de firmar una hipoteca, uno de los mayores dilemas es si la contratamos a interés fijo o variable. ¿Cómo elegir?

La verdad es que después de estudiar el mercado, hablar con algún que otro especialista y analizar artículos, la única conclusión es que ni la una es mejor que la otra, ni la otra mejor que la una, sino que todo depende de cada consumidor y de su carácter.

 

Ambas modalidades tienen sus pros y sus contras. Lo importante, como dice el aforismo griego, es que te conozcas a ti mismo. Conozcas qué capacidad de ahorro tienes, tu estabilidad laboral, con qué ayudas puedes contar en caso de dificultades futuras y el plazo de tiempo que vas a necesitar para afrontar la hipoteca.


Hipoteca a interés variable

Las hipotecas a tipo variable están referenciadas a un índice, que habitualmente es el euríbor. Esto significa que el interés que pagaremos va cambiando a lo largo del tiempo. A euríbor más bajo, menos interés y viceversa. El quid de la cuestión es conocer la evolución futura del índice de referencia, cosa a priori complicada. Actualmente el euríbor se encuentra en negativo (-0,106%), pero lo lógica hace pensar que esta situación no se mantendrá indefinidamente y que, aunque en el medio plazo seguirá bajo, en el largo comenzará a subir. Según previsiones del BCE, una vez se consolide la recuperación económica los intereses del medio y largo plazo podrán situarse en torno el 2-3%.

 

En esta coyuntura, si nos decidimos a contratar una hipoteca con previsión de amortizarla en un plazo no excesivamente largo (menos de 20 años), la mejor opción sería un interés variable que nos permita aprovechar los bajos tipos de estos años. Además, recordemos que es en los primeros años de hipoteca cuando más intereses se pagan, bajando paulatinamente según pasan los años.

 

Por otra parte, si tenemos capacidad de ahorro y queremos amortizar hipoteca, normalmente pagamos entre el 0,25%-0,50% en las hipotecas a interés variable, mientras que a tipo fijo podemos llegar a pagar hasta el 5% si los tipos son inferiores al tipo contratado.

 

Pero si tenemos un perfil conservador y no queremos vernos sometidos a los vaivenes de los tipos de interés o si somos personas con poca capacidad de ahorro, sería mejor que decantarnos por una hipoteca a interés fijo.


Hipoteca a interés fijo

En las hipotecas a interés fijo mantenemos el mismo interés durante toda la vida de la hipoteca. Actualmente encontramos en el mercado tipos fijos entre el 1,7% al 2,25% dependiendo también del plazo de devolución que en la mayoría de las ofertas no supera los 20 años. Aquí encontramos uno de los primeros escollos que tenemos que salvar. Si somos jóvenes y no podemos dedicar mucho dinero al pago de la cuota, debemos buscar una hipoteca que nos permita alargar el plazo, y esto nos llevará irremediablemente a decantarnos por el interés variable.

 

La hipoteca fija es la más apta para quienes temen vivir en la incertidumbre de las subidas de tipos, para quienes pueden permitirse plazos más cortos o incluso para quienes van un poco “justos” en el pago de las cuotas. Quizá podemos pagar con cierta comodidad 500 euros, pero no 700. En este caso, mejor escoger el fijo y no arriesgarnos a subidas incontroladas de los tipos.

 

En resumen, como dicen desde las entidades, “ninguna hipoteca es mejor que otra, todo depende del cliente que nos encontremos”. Aunque, como nosotros siempre tenemos la ‘mosca detrás de la oreja’, no podemos dejar de pensar que si un banco nos ofrece un fijo de aproximadamente un 3% a 20 años es porque, aunque parece imposible, quizá tenga unas previsiones de que el euríbor no llegará a ese límite en esos años…


Un truco...

Si seguimos con dudas sobre qué escoger, desde El Consumidor Seguro aconsejamos un rápido truco. Hacer una simulación en un escenario en el que el euríbor esté en el máximo de la historia (5,393%). Si puedes asumir la cuota resultante con comodidad, entonces puedes decantarte por una hipoteca a interés variable; si tienes dificultad para asumirla, es mejor que te decidas por la hipoteca a interés fijo. Un ejemplo: para un piso de 200.000 euros, a 30 años con interés del 1% pagarías de cuota actualmente 516 euros. Con el euríbor al 5,393% pagarías 898 euros. Echa cuentas…


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