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Vaca por buey o atún rojo tintado, la falsificación llega a la comida

Redacción,  Jueves, 18 de Mayo de 2017
Estos días hemos conocido la noticia de que en Burgos han detenido a 14 personas en el marco de la operación Catering por vender falsa carne de vacuno.
La empresa Eurofrits llevaba más de 13 años vendiendo hamburguesas y productos similares en los que se etiquetaba como vacuno lo que realmente era una mezcla de cerdo con otros productos como soja y grasas variadas. Al margen de que no suponga un riesgo para la salud, como así lo han afirmado las autoridades, es un fraude al consumidor en toda regla.
 
Lo sorprende es que hayan pasado 13 años de absoluta impunidad hasta que un ex trabajador ha denunciado las prácticas fraudulentas de la empresa. 
La pregunta que nos viene a la cabeza es si realmente las administraciones están realizando los controles de calidad reglamentarios. ¿Podemos estar tranquilos con lo que comemos? No son ni uno, ni dos los fraudes a los que el consumidor se enfrenta cada día. La vaca por buey o el atún rojo tintado están a la orden del día.
 

Vaca por buey

La carne de buey se ha puesto de moda en los establecimientos más ‘chic’, el chuletón de buey o hamburguesas invaden las cartas, pero ¿es realmente buey lo que se anuncia? El buey es el macho castrado que tenga más de 48 meses de edad y sorprendentemente en Galicia –donde se crían los más reputados- hay a día de hoy unos 150 bueyes censados y muy pocos más en el resto de España. Además criar un buey es muy caro. El precio vivo es de unos 10.000 euros a los que añadir su alimentación durante 15 años hasta que es ideal para consumir. Gastaríamos unos 30.000 euros en su crianza con lo que es poco probable que lo que nos venden en la mayoría de los restaurantes sea auténtico buey.
 
Esta exquisitez realmente se consume en los establecimientos de alta categoría y el precio de un chuletón de auténtico buey nunca bajaría de los 85 euros el kilo. Así que, sentimos deciros que cualquier chuletón que os sirvan por unos 27 euros será vaca vieja, que está muy rica, pero que en realidad es un ‘engaño’ al consumidor al ofrecerle algo que realmente no es o que se anuncia.

Atún rojo tintado

Tres cuartos de lo mismo pasa con el atún rojo, otra de las delicias de moda en las cartas de los restaurantes. Pero simplemente sabiendo que la cuota de atún para las almadrabas gaditanas este año ronda las 900 toneladas, ya parece ‘raro’ que llegue para abastecer a cientos, que digo miles, de restaurantes por toda España. Así que, observando el precio ya podemos sospechar si es verdadero o falso el atún rojo que nos ofrecen. Como regla general sospecha de todo lo que baje de 25 euros. 
 
Entonces, ¿qué es lo que se vende? Pues no son más que otros tipos de atún –patudo, cuyo precio no pasa de 7 euros o rabil, que ronda los 11- teñidos con jugo de remolacha. De nuevo nos encontramos con que no es dañino para nuestra salud, pero estamos pagando por algo que realmente no lo es. El fraude, según un estudio del CSIC, puede llegar al 70% de las ventas.
 

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